Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (Jesuitas)
HISTORIA:
Está emplazado este templo en el ala norte del Palacio. En sus bajos quedaban aún venerandas reliquias del tiempo de San Francisco, arcos apuntados y artesonados severos, en todo conformes con otros del Palacio y de otros monumentos gandienses. Lo demás eran paredones ruinosos y deformados con importunas reformas. Todo se derribó menos los referidos arcos y resultó, en conjunto, un solar de treinta metros de largo por diez de ancho.
SOMERA DESCRIPCIÓN DEL MISMO
La idea fundamental por la que nos hemos regido en él ha sido imitar ajustadamente el estilo ojival dominante en las partes más vetustas del Palacio, que es el estilo típico entre los del Reino de Vaalencia al fenecer la época medioeval.
Tomando por modelo los indicados arcos apuntados, existentes, que dividen la última parte de la: estancia en dos compartimentos, se han construido una serie de arcos mayores, que forman la nave principal de la Iglesia. La techumbre era en tiempo de San Francisco un artesonado plano de madera, muy sobrio y elegante, que ha tenido que renovarse por su mal estado, reproduciendo en parte el antiguo y avalorándolo con elementos de otros existentes en el mismo Palacio.

Exterior de la iglesia
Cobijado por este artesonado, se ha levantado el altar mayor y el presbiterio. Lo restante de la Iglesia tiene también por techo un artesonado de madera, pero en forma de artesa como el de la sala del Hospital gandiense, que mandó construir el Santo Duque.
En él las piezas de carga van sostenidas por canecillos de piedra, antiguos unos y otros reproducción fiel de éstos.
Lindos ajimeces dan claridad al templo por el lado de la calle y una severa puerta con arco de medio punto, formado por grandes dovelas, como es típico en las casas señoriales valencianas de aquella época, da acceso a los fieles.
La parte superior del edificio presenta una amplia crujía, habitación futura de ejercitantes, que en sus dos lados norte y sur está limitada por una serie de arcos rebajados, copia fiel de los que, ocultos por reformas de épocas posteriores, se conservan sobre el llamado Salón de Aguilas, a lo largo de la fachada principal del Palacio.
La fachada interior o del patio ofrece un aspecto muy variado y artístico. Para encentrar los arcos nuevos con los ya existentes y para aprovechar lo más posible toda el área de que se disponía fué necesario construir a esta parte del solar una nave lateral que se yergue sostenida por arcos escarzanos y que recibe luz por ventanas

Fachada exterior palacio
casi cuadradas de gusto ojival, como las que se ven en la Lonja de la Seda y en el Palacio de las Cortes de Valencia. Por encima de esta nave lateral corre una galería cubierta que une la Santa Capilla con la del Nacimiento, y cuyo techo va sostenido por sencillas columnas prismáticas, que sostienen las piezas sobre que carga el tejado.
Esta es, la que podríamos llamar, la vestidura exterior de nuesstro templo. En los pormenores de su parte interior no se ha tenido menos en cuenta la pureza del estilo y la perfección de sus detalles.
En el frontón, que cubre el espacio, entre el primer arco menor y el techo de esta artesa, se abre el calado triforio, en cuyos siete intercolumnios se colocaran otras tantas estatuas, donativo de varios devotos. En el del centro irá la del Arcángel San Miguel, Patrón antiguo de esta Casa y titular de su Capilla antigua; a sus lados las de cuatro Santos de la Compañía, los más relacionados con esta Santa Casa y con el Noviciado, y en los extremos las del Beato Juan de Ribera, amicísimo y admirador del Santo Duque, y dechado de amor a la Sagrada Eucarístía; y la fiel Beato Pedro Fabro, uno de los primeros compañeros de San Ignacio, que trató, aquí en Gandía, íntimamente con San Francisco de Borja.
El suelo está formado por losas de piedra gris que lo reparten en amplios rectángulos, pavimentados de baldosas encarnadas y de un sembradillo de otras blancas, mucho menores, que llevan estampadas en azul y morado las coronas y flámulas, que constituyeron el adorno favorito de los Borjas, como es de ver en muchas partes del Palacio y en la Salas Borgia del Vaticano.
LOS ALTARES
Cuatro son los altares que cobija el templo: El Mayor, el de la Virgen, el de San Borja y el de San Ignacio.
El finísimo altar mayor, imitación de aquel en que la Reina del Turia guarda el Santo Cáliz de la Cena, y que fué antiguamente magnífica puerta del coro de la Catedral, está hecho de alabastro artificial y dividido en tres cuerpos: el del centro contiene una preciosa estatua del Sagrado Corazón, inspirada en la del Bon Dieu de la Catedral de Amiens, obra de Don Rafael Rubio. Está cobijada en la hornacina que forma un arco conopial coronado por la imagen del Eterno Padre. A cada lado cuatro entrepaños contienen sendos relieves con pasos de la Vida, Pasión y Resurrección de Cristo, dibujados valientemente por el H. Coronas y moldeados con gran perfeccción por el escultor ,Don Amador Sanchis, y representan pasajes evangélicos relacionados con las bondades del Sagrado Corazón, Seis pilastras separan entre sí los entrepaños, cada una de las cuales lleva dos ménsulas con otros tantos cupulines que cobijan las imágenes de los doce Apóstoles.
El Sagrario, inspirado en un arca gótica del siglo XV, conservada en el Monasterio de Guadalupe, es de madera recubierta de plata por medio de la galvanoplastia, En su cara anterior lleva doce cuadritos de medio relieve en hueso, que representan escenas bíblicas y de la historia eclesiástica, relacionadas con la Sagrada Eucaristía. La parte de talla es obra de Don Enrique Bellido; la de galvanoplastia es de Aurelio Valldecabres, y los relieves en hueso están admirablemente esculpidos por Vicente Pérez.
El trono para la exposición es copia también de un retablo del siglo XV, que se conserva en las salas Bosch del museo del Prado; la custodia está ,inspirada en la que se emplea para la bendición en la catedral de Valencia, con pormenores tomados de algunos objetos del Papa Luna, que se conservan en el tesoro de la Catedral de Tortosa.
El altar de la Virgen Inmaculada que ocupa el testero de la nave lateral, consagrado recientemente, no tiene definitiva sino la gran losa de piedra sostenida por dos columnas estriadas, con capiteles y bases lobuladas. Se está construyendo el retablo y tallando la imagen.
El de San Borja ocupa el extremo opuesto de la misma nave y da frente a la puerta de enfrada de la calle.
Es original, con cierto aire de monumento funerario, que dice bien con la imagen del santo.
Sobre la mesa, de una pieza de mármol, consagrada también, y en una tarima tapizada de rojo, con clavazón de oro, se asienta la urna de talla cerrada por cuatro cristales, que contiene la estatua yacente del Santo, obra del joven artista D. Enrique Giner, de Valencia, que ha puesto en ella mucha inspiración y exquisito gusto. Viste el Santo amplia casulla de época y alba con encajes muy propios y de labor acabadísima. Entre sus manos yertas abraza un relicario que contiene una de sus costillas, reliquia insigne, no hace muchos años adquirida por la casa, y en su rostro cadavérico apareece el trasunto más fiel de las facciones de Borja, como quiera que no se ha hecho sino reproducir, llenándola ligeramente, la mascarilla del mismo, que hace poco se halló en Roma.
Tras la urna, y haciéndole de fondo está colgada la pared, de un paño antiguo, de damasco rojo rameado de blanco, que debemos a Doña María Mostaza, Viuda de Lara.
Los almohadones sobre que descansa la cabeza del Santo están hechos con fragmentos de bordados antiguos, que cedió la Casa Profesa de Valencia y restauró, con acierto, la casa Justo Burillo y C.
El piso de una pequeña tribuna, que sobre él hay, le sirve de techo, sostenido en su lado recayente a la nave mayor, por dos ángeles procedentes de la Capilla de San Miguel, que sostienen los escudos de Borja y Enríquez.
El altar de San Ignácio, está en una ampliación que a los pies de la iglesia se ha abierto. Fórmalo una reproducción plástica, de la Cueva de Manresa, obra de Flotáts, en la que se ve a Ignacio en hábito de penitente, que escribe los Ejercicios, que la Santísima Virgen le inspira. El grupo escultórico va encerrado en un magnífico marco de talla dorada, de Cotanda, cedido también por la Casa Profesa. La mesa del altar es de madera y su frontal está formado de elementos que estaban separados y mutilados, y proceden del altar mayor de la Capilla de San Miguel. En las paredes de esta nueva capilla se han colgado cuatro tablas de ángeles muy hermosas, de que antes hicimos mención.
El conjunto del nuevo templo ha resultado de una novedad antigua; cómodo para los fieles y de condiciones acústicas encantadoras. Falta, para que resulte más digno del Santo Duque, un órgano mediano por la gran distancia del coro de los cantores al altar. Gran realce le prestan los cantores y los niños adiestrados en el oficio de monacillos que desempeñan con tal modestia, compostura y vestimenta, que no desdicen de los del Patriarca de Valencia, supremo modelo que debemos emular. La Hora Santa diaria, terminado el trabajo del día, va en aumento por el gusto que le han tomado hasta hombres y niños.
Quiera el Sagrado Corazón, su titular, atraer muchos adoradores a su alrededor, con que se alejen de los lugares de disipación en que se exprime a tantos gandienses con la industria del placer.
MIGUEL BARQUERO, S.I.
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